Ponencia Junta Directiva de
Evangélicos Unidos en Acción
 Vistas de Confirmación de Nominación a Cargo de
Procuradora de la Mujer







   27-junio-2001

         Buenos días a todos. Mi nombre es Milton Picón Díaz. Comparezco a nombre y como Presidente de la organización Morality in Media de Puerto Rico y como parte de la Junta Directiva de Evangélicos Unidos en Acción, para deponer en relación al nombramiento hecho por la Honorable Gobernadora de Puerto Rico, Sila M. Calderón para la Procuradoría de la Mujer.

Agradecemos la oportunidad que nos brinda esta Honorable Comisión de Nombramientos y su Presidente para expresar nuestros puntos de vista en relación a la consideración de este nombramiento.

          Nos oponemos a la confirmación de la nominada, la Dra. María Dolores Fernós. Nuestra objección a este nombramiento radica en   las posiciones asumidas por la nominada en relación a la práctica del aborto.

          Reconocemos que el debate sobre el aborto no es fácil. Comprende muchos aspectos, sean legales, teológicos, éticos, sociales y personales, sin dejar a un lado el fuerte elemento emocional. Pero nosotros como cristianos no podemos eludir la adopción de una postura personal, ni dejar de participar en la consideración de esta nominación, simplemente por que el tema del aborto sea uno espinoso y doloroso.

          La problemática del aborto se relaciona con importantes doctrinas cristianas de Dios y del hombre y trata acerca del carácter sagrado de la vida humana. Todos los que se llaman a sí mismos cristianos creen que Dios Todopoderoso es el único dador y sustentador de la vida y quien puede quitarla. Para nosotros el dar y quitar la vida son prerrogativas divinas.  Acabar con la vida humana es el colmo de la soberbia y la arrogancia. La fallecida Madre Teresa en una fuerte denuncia del aborto, dijo en una occasion:

          Solo Dios puede decidir  sobre la vida y la muerte….. Esa es la
            razón por la cual el aborto es un pecado terrible. No solo se 
            está matando vida, sino que también se está poniendo el yo
            antes de Dios. Sin embargo, las personas deciden sobre quién
            debe vivir y quién debe morir. Quieren erigirse en Dios todopoderoso.
            Quieren tomar el poder de Dios en sus propias manos. Quieren
            decir:”Yo puedo prescindir de Dios. Yo Puedo decidir”.

          La actual práctica casi indiscriminada de aborto, o “estado de derecho” como algunos le llaman, no es otra cosa que un rechazo de la concepción bíblica de la dignidad humana. Como cristianos no podemos permanecer ajenos a eso.

          Cualquier sociedad que tolera este tipo de cosas, y peor aun que las favorece mediante legislación, ha dejado de ser civilizada. Uno de los principales signos de la decadencia del Imperio Romano era que se “exponía” a los bebés no deseados, al abandono a la interperie y se les dejaba morir. ¿Nosotros somos menos decadentes, porque en vez de dejarlos en el basurero municipal los incineramos en los hospitales o en las clínicas de aborto? El aborto moderno es peor aun, ya que se ha comercializado, y se ha vuelto, por lo menos para algunos médicos y clínicas, una práctica sumamente lucrativa. El respeto a la vida humana es una característica indispensable para una sociedad civilizada y humanitaria.

          El estado de derecho puede decir que el no nacido no es ser humano hasta que no es desprendido del seno materno, pero la tradición judeo-cristiana dice otra cosa. La base Escritural más sólida para esta postura se encuentra en el Salmo 139, en donde el salmista se maravilla ante la omnisciencia y omnipresencia de Dios, y en ese salmo hace importantes declaraciones acerca de la existencia prenatal. En el abundan las imágenes poéticas ( ejemplo, el verso 15 dice: “fuí… entretejido en lo más profundo de la tierra”. En este salmo se afirman al menos varias verdades importantes. La primera se refiere a la creación. “porque tú formastes mis entrañas; Tú me hicistes en el vientre de mi madre” ( verso 13 ). Se emplean dos metáforas familiares para ilustrar la capacidad creativa de Dios: el alfarero y el tejedor. Job afirma que las manos de Dios lo “hicieron” y lo “plasmaron” ( Job 10:8 ). “Me vestistes de piel y carne, y me tejistes con huesos y nervios” ( 10:11 ). El Salmista prosigue diciendo en el verso 14, “yo te doy gracias por tantas maravillas: prodigio soy, prodigios son tus obras”. El otro factor importante que el salmista destaca es el de la continuidad. En el presente es un adulto, pero echa una mirada al pasado hasta el tiempo en que aún no había nacido. Hace referencia a sí mismo antes y después de nacer con los mismos pronombres personales “yo” y “mí”, pues es consciente de que durante su vida pre y postnatal era la misma persona. Reconoce en su vida cuatro etapas. La primera ( verso 1 ) “tú me has examinado” ( el pasado ). La segunda, ( vv. 2,3 )”Tú conoces todas mis acciones; .. sabes todo lo que hago” ( el presente ). La tercera, ( v. 10 ) “me guiará tu mano”   (el futuro ). Y la cuarta ( v. 13 ) “tú me hicistes en el vientre de mi madre” ( la etapa prenatal ). En todas las etapas se refiere como “yo”. Aquel que piensa y escribe ya de adulto tiene la misma identidad personal que el feto que estaba en el vientre de su madre. Es la misma persona.

          Lo que hace que el aborto sea tan horrendo es esta combinación de lo que el feto humano ya es y lo que un día puede llegar a ser. 

          Cuando se habla de opción en el tema del aborto, es opción a matar, lo contrario sería optar por la vida.  Todo el que ha visto el proceso de un aborto o tiene conocimiento del mismo debería de pensar dos veces en la utilización de los modernos eufemismos que ustedes posiblemente hayan ya escuchado y que seguirán escuchando. Los eufemismos que las líderes feministas han esgrimido aquí y que son tan populares en nuestra cultura solo ayudan en ocultar la verdad y engañar a las personas que viven bajo el amparo de ellos. El lenguaje es una potente arma. En las manos de artifices del engaño pueden servir de camuflage para esconder crímenes horribles bajo un manto de respetabilidad. Como lo hicieron los nazis, después de asesinar a millones de judíos, dijeron: “Hemos implementado la solución final”. Las palabras claras y precisas sacan los fantasmas de los closets. Por eso es que debemos de aprender a llamar las cosas por su nombre. Queremos esconder el holocausto fetal que nos rodea todos los días, tan efectivamente como los nazis escondieron el exterminio de los judíos. Estos eufemismos que pretendemos creer sirven para disfrazar lo que es moralmente reprensible. Nos permiten vernos a nosotros mismos y a otros en una forma diferente. Después de todo, no podemos pensar que esta jovencita hermosa que vive a nuestro lado, va a pagarle una suma considerable a un médico para que le quite la vida a su bebé no nacido. Eso sería inpensable. Es mejor creer que la muchacha fue a una clínica a disponer del “producto de la concepción”. Simplemente lo hizo para evitarle a esa criatura el dolor de una vida de pobreza. Y de esa manera tomamos lo horrible y lo colocamos al nivel de una virtud. Cuidémonos de los eufemismos. ¿Cómo podemos hablar de terminación de embarazos si a lo que se le dá término no es sólo al embarazo de la madre, sino a la vida de su hijo? ¿Cómo podemos llamar al aborto “terapeútico”, si el embarazo no es una enfermedad que requiera terapia y lo que el aborto provoca no es una cura sino una muerte? Los mecanismos de defensa no alteran la realidad, solo la disfrazan. Los hechos malos e incorrectos siguen siendo los mismos. La enfermedad que se esconde y se niega, nunca sana. Debemos de tener el valor de hablar con presición. Los verdaderos hombres y mujeres son los que se atreven a decir de frente lo que creen, no importando el costo. Pero no son honestos los que aquí vienen y ocultan lo que por años han puesto en blanco y negro en sus escritos y vida. Hablemos claro, el aborto es el derramamiento de sangre inocente.

          Por las razones antes expuestas nos oponemos al nombramiento de la Sra. Fernós a la Procuradoría de la Mujer.

Muchas gracias.
 
 

Morality in Media de PR
Teléfono (787)883-3984
 

 

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