Decisión Del Supremo Legalizando Sodomía Debe de Servirnos como una Llamada de Alerta

Compilado por Milton Picón

 

 

 

            La decisión emitida por el Tribunal Supremo de los Estados Unidos el pasado jueves 26 de junio de 2003 derogando una ley del estado de Texas que prohibía la sodomía consensual ha sido catalogada por observadores cristianos a lo largo de la nación como una similar a la emitida por ese mismo tribunal en el 1973, en el caso de Roe v Wade en donde se legalizó el aborto por demanda. Al igual que en aquella ocasión, los costos sociales, morales y espirituales serán incalculables. La decisión de legalizar el aborto le ha quitado la vida a entre 35 a 40 millones de criaturas desde el 1973. La decisión de Lawrence v. Texas legalizando la sodomía consensual le traerá otro enorme costo social, al afectar otras leyes en donde se regulaba sexualidad por razones morales.

            Pero las implicaciones no quedan ahí, su alcance es mayor. Al extenderle protecciones legales al comportamiento homosexual, la mayoría del Tribunal no solo reversó otro precedente en un caso que ellos mismos decidieron en el 1986 ( Bowers v. Hardwick ) que había afirmado un estatuto anti-sodomía de Georgia y declarando que no había un derecho constitucional ha envolverse en sodomía, sino también la Corte demolió el fundamento legal para sostener otras leyes basadas en aspectos de moralidad.

            En una brillante y a la misma vez profética opinión minoritaria el Juez Antolin Scalia dijo: “Las leyes estatales contra la bigamia, contra el matrimonio entre personas del mismo sexo, incesto adulto, prostitución, masturbación, adulterio, fornicación, bestialismo y obscenidad se sostenían solo a la luz de la validación que daba Bowers a las leyes que se basaban en decisiones morales”.

            El Tribunal abrió una puerta ancha, bajo un implícito “derecho a la intimidad”, que no existe en la Constitución de los Estados Unidos, pero que inventó el propio tribunal en el caso de Griswold v. Conneticut. En ese caso la corte sospechó que había un derecho generalizado a la privacidad, “no en el texto actual de la Constitución Americana, sino en las emanaciones que surgen de las penumbras que rodean las palabras”. Luego de inventar dicho derecho procedió a legalizar el aborto sobre la base de ese fingimento de la imaginación. Ahora, la mayoría vuelve a usar esa bazofia filosófica para extender ese “derecho a la privacidad” a la sodomía consensual abrazándola y bendiciéndola. Definitivamente, el Supremo Federal sucumbió ante el cabildeo politico de los homosexuales. Lejos de fundamentar una opinion en el texto de la Constitución de los Estados Unidos y en la intención de los Padres Fundadores de la Nación, la mayoría puso un dedo en el aire  para ver la dirección hacia donde soplaban los vientos culturales y decidió a base de eso. El Juez Kennedy que escribió la opinión de la mayoría, señaló que había: “una conciencia emergente” que se iba dando en relación a “la moralidad sexual”. Estas palabras suenan algo familiares, las hemos ya escuchado en otros intentos de revisiones de nuestros códigos. Algo que si debe de preocuparnos es el asunto de que aunque el “derecho a la privacidad” no se encuentra en el texto de la Constitución de los Estados Unidos, si se encuentra en el texto de la Constitución puertorriqueña, lo que presupone que hay que vigilar de cerca a nuestros legisladores. El Presidente de la Comisión de lo Jurídico de la Cámara de Representantes, Carlos (Charlie) Hernández, señaló en una entrevista: “Nosotros vamos a hacer una evaluación del Código Penal en su totalidad reconociendo el estado de derecho que se ha creado….. el Supremo Federal nos obliga con los parámetros que establece la decisión…. Nosotros no podemos legislar lo que el Supremo dice que es inconstitucional..” (El Vocero, edición del viernes 27 de junio de 2003, pág. 4). Como en un sistema de gobierno republicano es la tarea de los legisladores el revisar, crear, modificar y ajustar las leyes a los cambios sociales, hay que velar de cerca a nuestros legisladores. Esa es la tarea que a ellos le corresponde, no era la tarea del Tribunal Supremo y sus jueces no electos. La decisión del Supremo no es otra cosa que activismo judicial en su peor forma y manera. La mayoría simplemente impuso sus propias opiniones personales y deseos políticos en la ley.

            Ahora bien, esta decisión servirá como una llamada de alerta  ( “wake-up call” ) a la mayoría de los americanos y puertorriqueños que creen en el matrimonio tradicional y que se oponen a las uniones del mismo sexo. Aunque la decisión de Lawrence es limitada a los estados que tenían el mismo tipo de ley que Texas (vale la pena aclarar que la ley de Sodomía de Puerto Rico, bajo el Artículo 103, no esta construída de la misma forma que la de Texas), el aspecto negativo de la decisión es el removerle a los estados el derecho a regular  la conducta sexual entre miembros del mismo sexo. Al rechazar  la ley de Texas, el Tribunal Supremo señaló que los estados no pueden castigar a parejas homosexuales por envolverse en actos sexuales que son legales para los heterosexuales. Los oficiales públicos de Texas cuando defendieron la ley argumentaron que la ley de Sodomía de Texas tenía el propósito de “promover la institución del matrimonio y la familia” e insistieron que las comunidades tenían el derecho de fijar sus propios estandares.

            La decisión del Supremo federal es la de un pequeño grupo de personas intentando forzar su agenda, via judicial, al resto de la nación porque no pueden ganar a través de los procesos democráticos.

            Otros ven en la decisión del Supremo la oportunidad de explicarle a la gente incrédula el hecho de que existe una “agenda gay”. El propio Juez Scalia lo escribió en su opinion disidente cuando afirmó que: “La Corte le ha dado su firma de aprobación a la así llamada agenda homosexual”. Esto sin lugar a dudas lo que ha hecho es despertar a un gigante dormido y va a galvanizar y a vigorizar a la mayoría de los cristianos que creen en ese matrimonio tradicional de “hombre y mujer” pero que durante mucho tiempo estuvo ignorando la agenda radical del movimiento homosexual cuyos propósitos son eliminar cualquiera y todas las leyes que regulen conducta sexual consensual y además el establecer  matrimonios de un mismo sexo.

            La decisión del jueves 26 de junio de 2003 viene de jueces de ese tribunal que creen en la teoría de una Constitución, como un documento “viviente” y “evolutivo”, como si los Fundadores de la Nación lo hubieran escrito en una pizarra y les hubieran dado a ellos un borrador y una tiza. Muchas personas creen que este dictamen es una decisión fraudulenta que va en contra de los fundamentos legales que establecieron la Constitución de los Estados Unidos y en contra de las leyes de la naturaleza y del mismo Dios. “Queda muy claro el que esta Corte ha tomado posición en la guerra cultural”, así lo afirmó también el Juez Scalia, tomando el paso inusual de leer su posición disidente desde el estrado. Desde allí denunció vehementemente la declaración de la mayoría de que esta decisión sobre la sodomía no tenía nada que ver con el “issue” del matrimonio homosexual. “No les crean”, advirtió.

            Entre los hechos  preocupantes de la decisión está la filosofía de que “la moral tradicional no es justificación para hacer distinciones legales entre comportamientos sexuales de adultos concientes..... El hecho de que la mayoría gobernante en un estado haya tradicionalmente visto una práctica particular como inmoral, no es suficiente razón para sostener una ley que prohiba dicha práctica”, escribió el Juez Kennedy citando a su colega el Juez John Paul Stevens.

            La Juez Sandra Day O’Connor quien en el 1986 votó con la mayoría en el caso de Bowers v. Hardick , a pesar de que declinó el repudiar su posición de 1986, añadió una opinión separada, pero convirtiéndose en el sexto voto de la mayoría. En la misma dijo lo siguiente: “no pueden haber distinciones entre las relaciones sexuales heterosexuales y las relaciones sexuales homosexuales basadas en razones puramente morales.  La desaprobación moral de un grupo no puede ser un interés gubernamental legítimo bajo la Claúsula de Igual Protección”.

            Para poder entender la importancia de la decisión del caso Bowers v. Hardick, que fue practicamente reversado con la decisión de Lawrence, el propio Juez Scalia en su opinión disidente hace un recuento de como ese caso afectó una serie de decisiones en el pasado reciente. En el caso de Holmes v. California de 1997 la Corte Suprema descansó en Bowers para afirmar las regulaciones y estatutos federales que sacan del ejército de los estados Unidos a aquellos que se envuelven en relaciones sexuales homosexuales; en el caso de Owens v. State, de 1999, citó nuevamente el Supremo a Bowers al decidir que una persona no tenía un derecho constitucional a envolverse en relaciones sexuales, al menos fuera del matrimonio. En el caso de Sherman v. Henry, de 1996, decidió descansando en Bowers que no había un derecho constitucional a cometer adulterio. En el 1991, en el caso de Barnes v. Glen Theatre, Inc. afirmó un estatuto de indecencia pública de Indiana que decía que el “estado tenía un derecho substancial a proteger el orden y la moralidad. Bowers validaba leyes basadas en juicios morales. Cada una de las leyes que protegen la moralidad pública pueden ser cuestionadas bajo estas premisas filosóficas.

 

Reacciones a la decisión 

            Se espera que a raíz de esta decisión del Supremo se den una serie de nuevas luchas. “Vendrán rápido”, decía un observador el mismo día en que se emitió la opinión, y no se equivocó, ya al día siguiente comenzaron los casos a someterse en los tribunales.

            Ya los abogados de los homosexuales han entablado unas acciones legales retando el nuevo fraseo de la Constitución de Nebraska que prohibe el matrimonio homosexual. Dicho sea de paso en Puerto Rico existe una ley similar ( la Ley Núm. 94 del año 1999, lo que se conoció como el Proyecto de la Cámara 1013 ). La decisión de Lawrence fortalece su caso. De acuerdo a la organización Lambda Legal Defense and Education Fund, la decisión del Supremo, “abrió un capítulo completamente nuevo” en la campaña por los derechos gays, incluyendo el derecho a casarse. El Director ejecutivo de LAMBDA, Kevin M. Cathcart habló sobre los alcances y el impacto de esta decisión, diciendo: “Este histórico fallo de derechos civiles promete una igualdad real a las personas homosexuales en sus relaciones, sus familias y en nuestras vidas diarias”. Dicha organización se reunía el mismo fin de semana de la decisión del Supremo para planificar e idear las estrategias que anunciaron el lunes 30 de junio. Señaló que iba a ser un plan agresivo para tornar ese fallo histórico en una realidad social y legal.

            Tom Minnery, Vice-Presidente de “Focus on the Family” (Enfoque a la Familia) en el área de política pública predijo que: “si las estados no tienen el derecho a regular la sexualidad, la institución del matrimonio está en peligro y con ella el bienestar de las próximas generaciones de niños”.

 

Efectos Inmediatos 

            En el Condado de Mercer, en Trenton, Nueva Jersey, ante una atestada sala el abogado de siete parejas homosexuales argumentó por dos horas el viernes 27 (al día siguiente de la decisión) señalando que la prohibición estatal que no permite el casamiento entre personas del mismo sexo, deja a sus representados sin los derechos básicos que les asisten a las parejas casadas.

            “El matrimonio es sumamente importante para las parejas del mismo sexo”, señaló el abogado, David S. Buckel, añadiendo que, “el gobierno no debe de intervenir con ninguna persona que desee casarse”.

            Estas siete parejas fueron representadas por el Lambda Legal Defense and Education Fund, la misma firma legal que exitósamente litigó contra el artículo penal de Texas que criminalizaba la sodomía consensual llevada a cabo entre parejas homosexuales.

            La jueza del Tribunal Superior de Nueva Jersey, Linda Feinberg le pidio a LAMBDA que radicara una moción sobre el argumento de que los matrimonios del mismo sexo deben de tener los mismos derechos que los matrimonios tradicionales ( www.nypost.com/news/regionalnews/37224.htm ).

            Por otro lado, tanto fiscales, como abogados de defensa y la Oficina del Procurador General de California, se encontraban afanosamente trabajando el viernes 27 de junio/2003 para ver como respondían a otra decisión del Supremo que salió junta con la opinión de la sodomía, pero que pasó totalmente desapercibida, y que tendría el efecto de liberar a cientos de pervertidores de menores convictos y encarcelados a lo largo de todo el estado de California.

            En dicha decisión del Supremo Federal, con una votación de 5 - 4 decidió que el estado de California había violado la prohibición de la Constitución sobre las leyes ex post facto (después de los hechos) cuando decidió cambiar el tiempo límite para someter acusaciones criminales en casos de abuso sexual de menores y de hacer estos nuevos límites retroactivos para cubrir casos antiguos.

            El fallo del Tribunal Supremo subrayó que, al igual que en otros crímenes, la legislación californiana no puede admitir a trámite casos relacionados con abuso sexual de menores que tuvieron lugar hace décadas y cuyo periodo de prescripción ya había vencido.

            Desde 1994, la legislación en California aceptaba a trámite acusaciones formales en casos de índole sexual sin importar cuánto tiempo hubiera transcurrido desde el supuesto crimen, siempre y cuando se presentaran dentro del año en el que la Policía fuera notificada por primera vez. Steven Sánchez, de la Red en favor de las Víctimas de Abusos de Sacerdotes señaló que: “Es un gran atraso. Siginifica que si logras mantener a tus víctimas en silencio lo suficiente, el criminal quedará en libertad”.

            Esta decisión de la Corte Suprema tendrá el efecto de ponerle fin a las acusaciones de pederastia contra numerosos sacerdotes sospechosos de escándalos sexuales. La decisión puede verse en Internet visitando el siguiente portal: www.findlaw.com , buscando en “Decisiones del Tribunal Supremo” con la fecha del 26 de junio de 2003.

            En el Condado de Santa Clara, se afectarían 100 casos, mientras que en el área de Los Angeles los casos afectados eran superiores a los 200. La decisión del Supremo fue suscrita por el Juez Stephen Breyer que nulificó estas leyes que había aprobado California en el 1974.

            Estas leyes iban dirigidas a casos en donde la víctima había ya alcanzado la madurez legal cuando presentó el abuso a las autoridades. La decisión del Supremo puso fin a la lucha de los fiscales contra Marion Reynolds Stogner de Antioquía, California, quien fuera acusado en 1998 por agresiones sexuales contra sus dos hijas, en una instancia ocurrida hace 43 años y otra hace 31 años. En ese tiempo los fiscales tenían tres años para radicar acusaciones, pero no lo hicieron. Las dos hijas de Stogner contaron sobre el abuso sexual a la policía en 1998 cuando las autoridades se encontraban investigando acusaciones de abuso sexual de Stogner contra sus otros dos hijos varones. Eso llevó a este hombre a juicio  a los 70 años de edad.

            Según el Juez Breyer, permitir la extensión del periodo para someter cargos le permitía a las legislaturas escoger cuanto actuar retroactivamente. Según el Juez los riesgos eran tanto “arbitrarios como potencialmente legislación vengativa”. Los jueces disidentes mencionaron que: “cuando un abusador sexual de niños comete la ofensa, está consciente de que el daño que le ocasiona a su víctima va a durar toda la vida”.

 

Reacciones en Puerto Rico 

            Luego de la aprobación de la Revisión del Código Penal en el Senado, legalizando la sodomía consensual, antes de que el Tribunal Supremo emitiera su decisión, fueron varios los políticos que descargaron en contra de la Iglesia. Dichos comentarios negativos y preocupantes comenzaron a salir a la luz al día siguiente de la aprobación del Senado, cuando en un comunicado de prensa del Senado se citó al Presidente de dicho cuerpo, Antonio Fas Alzamora diciendo que: “le corresponde a la asamblea legislativa regir el comportamiento del ser humano, una responsabilidad que como funcionarios públicos tienen que cumplir”. Por otro lado, hablando sobre la controversia habida con los creyentes agregó que: delimitar la función de la iglesia y la nuestra es necesario para el funcionamiento de la sociedad”.

            La representante Melinda Romero dijo que ella había sido blanco de algunos grupos cristianos en las pasadas elecciones, señalando: “Termine primero, en términos de votos, para el escaño de acumulación. Ese es el gran impacto que tienen. El pueblo no los apoya”. Esto lo dijo refiriéndose a los grupos que denunciaron su oposición al proyecto que establecía que el matrimonio en Puerto Rico se daría solamente entre un hombre y una mujer y que se le negaría el reconocimiento jurídico a parejas del mismo sexo que se casaran en otroas jurisdicciones. Dato curioso es el hecho de que cuando nosotros radicamos este proyecto de ley por petición recibimos un alud de críticas señalando que el mismo era totalmente innecesario y que no se vislumbraba en el futuro casamientos entre homosexuales. El tiempo nos dió la razón.  Ella (Melinda romero) le votó en contra a ese proyecto, favoreciendo a los homosexuales. El caso de la Senadora Margarita Ostoloza, es indicativo de lo que piensan muchos senadores de los creyentes y la Iglesia. Afirmó ella en la edición del lunes 30 de junio del San Juan Star, pág. 5 lo siguiente: “aunque las iglesias cristianas grandes, como la Iglesia Católica Romana y las iglesias protestantes han creído que la homosexualidad es un pecado, en su mayoría han guardado silencio sobre el asunto….. estamos en el Siglo XXI, uno no puede imponerle sus creencias a los demás”.  Por otro lado el Senador Roberto Pratts dijo que no le preocupa la derecha religiosa: “Uno no predica la palabra de Dios con amenazas. El día que un senador haga un juicio de cómo votar por amenazas, es el día que debe dejar la Legislatura”. Pratts añadió que se reafirmaba en su voto y que está consciente de las posibles consecuencias políticas. Sentenció que: “Si lo tuviera que hacer de nuevo, lo haría de la misma manera. Legislamos leyes. No legislamos el cristianismo. Si la sodomía es un pecado de Dios, entonces que Dios sea el juez y no los tribunales”. Pratts hizo un llamado a lo que él llama “la derecha religiosa”: “De la misma manera que pedimos respeto a sus posiciones, les pedimos respeto a la nuestra. No creo que la mayoría de los puertorriqueños coincidan con sus opiniones”.  Sirio A. Alvarez, presidente del grupo “Padres Homosexuales y Bisexuales de Puerto Rico” dijo que: “el poder de los líderes evangélicos ha disminuído mucho en los últimos años. Si algún politico está buscando votos en la derecha religiosa, están equivocados, no tienen los votos….. la mayoría de los puertorriqueños apoyan los derechos de los homosexuales y lesbianas”. Por otra parte la activista lesbiana Olga Orraca coincidió diciendo: “El pueblo puertorriqueño es un pueblo valiente. Respetan los derechos humanos y no responden a las presiones de los grupos religiosos conservadores. Lo hemos visto antes de las elecciones. Los candidatos con posiciones muy conservadoras pierden en las primarias.. El pueblo es muy inteligente y no los apoya…….. nuestra red es mucho más grande que la de ellos”. Estas declaraciones de estos activistas nos deben poner a pensar. Son las ideas que le han inculcado lentamente a los políticos en sus mentes, ideas que han sido compradas por estos últimos como buenas y las que nos han llevado a esta situación en donde se le falta el respeto a los derechos y valores del pueblo cristiano.

 

¿Qué vamos a hacer? 

            Amados hermanos, este es el reto que tenemos por delante. Es hora de sentarnos y elaborar estrategias conjuntas para enfrentarlos a la amenaza moral más grande que hemos vivido en nuestro tiempo.

            Tenemos que enfrentarnos a la realidad de un nuevo Puerto Rico. Vivimos en la sociedad del relativismo moral. Eso ha cambiado totalmente las reglas de juego y nos obliga a revisar nuestras estrategias. Hemos llegado a ser una generación forzada al rol de ser imitadores culturales, o gente que se adapta a la cultura.  Dios está haciéndole un llamado serio a la Iglesia de convertirnos en originadores de cultura. Sin una visión bíblica y pública que defienda el bien común, los políticos y parte de un segmento de la sociedad tienden a ver nuestro envolvimiento en los procesos públicos como algo, que aunque sea constitucionalmente admisible, lo ven como intrusivo y no bienvenido. Sin un compromiso de una visión común, para un bien común, estamos vulnerables a que nos sigan etiquetando como “ayatolas”, “fundamentalistas”, la “derecha religiosa” y otros estereotipos similares. Van a seguir percibiendo la imagen equivocada de nosotros como gente que no nos interesa la justicia, sino imponer nuestros propios criterios.

 

Tenemos que corregir varios errores en nuestra logística que han sido hasta cierto punto responsables de estos reveses.

 

1.      Hemos concentrado nuestro poder en las periferias de la sociedad moderna, en vez de en el centro. Es tiempo de volver a retomar las Universidades y estar cerca de los medios de comunicación y la tecnología moderna. La comunidad homosexual explotó el aspecto de la exposición pública. Hicieron una campaña de medios que apeló a la libertad y a la privacidad del ser humano. Organizaron una red de organizaciones que podían responder inmediatamente a informaciones y/o comunicados que generara la Iglesia y minsiterios. Utilizaron la red de informática de internet para publicar cualquier noticia positiva o victorias que surgieran en sus luchas e inmediatamente le enviaban eso a los periódicos locales.

 

2.      Hemos descansado sobre la fortaleza populista y de la retórica, descuidando el acercarnos a personas en eminencia e ir trabajándolos. Tenemos que diversificar nuestras estrategias y preparar personas que puedan hacerle acercamientos a líderes claves dentro del mundo de la política.

 

 

3.      Hemos tratado de cambiar la sociedad a través de la política, en vez de cambiarla a través de la cultura. Eso no solo cambio el énfasis tradicional de cambiar la sociedad, a través del cambio de sus individuos, sino que nuestro trabajo ha llegado a un tiempo, en donde la propia gente se ha dado cuenta de que la política no puede afectar o cambiar las crisis más agudas que tiene la sociedad. Esas crisis ahora son llamadas como culturales, o pre-políticas. Por esta razón hay que educar a nuestra gente sobre todos estos temas para que puedan incorporarlos como parte de su conversación con los no-creyentes. Esto se puede lograr utilizando con sabiduría nuestros propios medios de comunicación y los programas de Educación Cristiana en las Iglesias e Institutos Bíblicos.

 

4.      Y no menos importante. Hemos tratado de descansar en la retórica de la protesta, del pronunciamiento, de la confrontación, sin preparar personas en el arte de la persuasión. Y todo esto, a pesar de que la propia naturaleza del Evangelio, los precedentes en nuestra historia y los retos del pluralismo contemporáneo se combinan para hacer que el ganar corazones y mentes se convierta en una prioridad urgente.

 

            ¿Hay esperanza? Seguro que sí. El sacudión que hemos recibido en estos procesos nos debe de dar el estímulo que necesitabamos para sentarnos a dialogar profundamente. Estamos un poco rezagados, pero no es demasiado de tarde.

 

Milton Picón Díaz  P.O. Box 2070, Vega Alta, PR 00692-2070

Tel. y Fax (787) 883-3984    Cel. (787) 615-0664

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