Editoriales
La moral en “paños menores periodísticos” por Milton Picón
En días pasados leí una columna publicada por uno de los
periódicos del país titulada “La Moral en Calzoncillos”,
en donde se lanzan una serie de ataques a las posiciones asumidas por las
organizaciones Pro-Vida, Morality in Media y Clamor a Dios durante la semana
pasada. Me refiero a los señalamientos hechos en contra de la candidatura
al Senado de parte de la feminista Margarita Ostolaza.
Cuando nuestras organizaciones hicieron estos señalamientos sabíamos
de antemano que las organizaciones feministas y lésbicas lanzarían
de inmediato su contraofensiva. No nos equivocamos, las últimas
comenzaron de inmediato, respondieron en menos tiempo del que estamos acostumbrados
a que salgan publicadas cartas de riposta en los periódicos. Pero
lo hicieron con los estilos muy peculiares de este tipo de organización,
que son los de esgrimir “clichés”, “poner etiquetas”, lanzar las
palabras preferidas de su arsenal dialéctico, todo, menos discutir
el detalle de los planteamientos que hacemos.
Aunque no es nuestra costumbre el contestar todos los ataques que le hacen
a nuestras organizaciones, siempre hay su excepción. En este caso
muy particular decidimos hablar, porque quien escribe y lanza ataques no
es nada más y nada menos que una periodista y la subjefa de información
de un periódico. Una persona que tiene en sus manos el poder para
ejercer censura sobre ciertas opiniones e ideas de personas que no estén
a la par con las que ella comulga, y que inclusive lo sugiere en su columna,
como más adelante explicaremos.
Uno de los argumentos que esgrime la periodista Adria Cruz contra Carlos
Sánchez y Milton Picón, directores de Pro-Vida y Morality
in Media, respectivamente, a los que llama “esos dos individuos” e inmediatamente
procede a etiquetarlos como “autoproclamados padres de la moral”, es que
ella no entiende como periodista el por qué en Puerto Rico pasan
unas cosas. ¿a qué cosas se refiere la periodista? En primer
lugar a que ella no entiende el por qué estas dos personas tienen
tanta exposición a través de los medios de noticias. La respuesta
es simple, porque los periodistas nos llaman para pedirnos reacciones y
porque cubren las actividades que realizamos y porque somos de los pocos
líderes religiosos en el país que no nos escondemos de los
medios. Algo que Adria Cruz debería entender es que nosotros no
corremos detrás de las cámaras y grabadoras de los periodistas.
En la inmensa mayoría de las ocasiones con la única excepción
de la radio, la inmensa mayoría de la cobertura de prensa escrita
y televisiva es negativa no solo a nuestras personas sino a nuestras organizaciones.
El 85% de los comunicados de prensa que Morality in Media envia termina
en los zafacones de muchas redacciones, posiblemente porque llegue a las
manos de periodistas como Adria Cruz que tienen ya unas ideas preconcebidas
de lo que es ético y moral y a los cuales no les interesa
darle curso a unas informaciones con las que necesariamente no están
de acuerdo. Son parte de un nuevo tipo de periodista que piensa que el
cubrir noticias objetivamente es parte del pasado y ahora hay que ser subjetivo
y tomar posición en cuanto al tema que está cubriendo, aún
a pesar de que no entienda un divino de lo que está reportando.
En los Estados Unidos vemos como hay organizaciones noticiosas que, por
ejemplo, reclutan personajes del mundo de la economía y los
convierten en reporteros que saben de lo que hablan y conocen de lo que
preguntan y los asignan a cubrir noticias y sucesos de caracter económico.
Triste es el caso de miembros de la prensa que quieren meterse a teólogos
o eticistas sin tener ningún tipo de preparación para hacerlo.
Los grupos moralistas y religiosos hemos estado tomando una participación
activa en asuntos públicos que se relaciónan a la ética
y la moral y que en ocasiones generan controversia, pero no lo hacemos
por la controversia “per se”. No corremos detrás de los medios,
los medios nos abordan y les contestamos. Todavía en el país
hay periodistas serios que entrevistan en una forma seria, responsable,
firme y aguda y dejan en las manos del pueblo el que tome decisiones a
base de lo que escucha y lee, brindándoles siempre toda la gama
de opiniones que pueden existir alrededor de unos temas. Sin embargo hay
otros que se acercan porque quieren vender un producto, que en este caso
es la noticia. ¿Y qué hacen para mantener al público
ávido de más información, para que regrese día
a día a buscar más y más? La fórmula ganadora
es atraer al público en búsqueda de la próxima edición
ofreciendo la noticia en forma de “strip-tease”. Lo último que desean
los editores de los medios es el final de una buena historia que vende.
Por eso tenemos por días “Las Aventuras del Amolao”, ¿qué
disparate dijo ayer, cuál dirá hoy, cuál será
el de mañana? Todo esto a pesar de lo insipido de lo que se está
reportando. Algo similar ocurre con la controversia de la candidatura de
Margarita Ostolaza. En menos de 72 horas se han publicado decenas de reportajes.
Todos ellos tratando lo mismo, la controversia, el dime y direte. Pero,
¿Cuántos periodistas se han preocupado por ir detrás
de los argumentos, de lo sustancial, de lo importante? Se pueden contar
con los dedos de una sola mano los que han hecho preguntas inteligentes
acerca del tema. En los Estados Unidos los editores tienen un dicho: lo
que sangra, deja rastro, en otras palabras la noticia que genera interés
es la de la controversia, la que pone de frente a las personas a punto
de ebullición, la que no tiene fin.
En cuanto al tema del aborto, el homosexualismo y el feminismo radical,
la periodista señala que: ¿quiénes son estas personas
moralistas para estar dando opiniones de acuerdo a su propio Código?.
Nosotros no tenemos códigos personales, escritos e interpretados
por nosotros mismos. Hablamos de lo que son las normas que nos impone la
tradición judeo-cristiana a través de Las Sagradas Escrituras.
Que hayan personas en Puerto Rico que sean ateos prácticos y que
no crean en ninguna religión, eso es algo que respetamos, pero nadie
nos puede quitar el derecho a creer lo que creemos y a decirlo. Adria Cruz
utiliza un argumento muy difundido entre los militantes de muchas de estas
causas anti-cristianas y es el hecho de presentarnos como personas que
si señalamos algo negativo tenemos toda la responsablidad del mundo
de arreglar todo aquello que decimos que es malo. Yo le preguntó,
si usted viera a una persona saludable golpeando y maltratando a un deambulante,
usted no tiene todo el derecho de señalar esto como una atrocidad
y llevar una campaña para tratar de detener el abuso contra esas
personas. La respuesta es sí. ¿Y que le contestaría
a alguien que le dijera que si usted se envuelve en ese tipo de campaña
usted es una hipócrita si no se lleva a su casa a cada uno de los
deambulantes que dice defender? La periodista hace una pregunta bien
audaz, dice que nos la deja en asignación. Nos pregunta que
¿cuántos asilos para huérfanos mantenemos y cuántos
niños abandonados hemos adoptado? Creo sin lugar a dudas que
si algunas personas fueran más responsables, lejos de publicar “clichés”
deberían contestarse en primer lugar las preguntas que pretenden
hacerle a otros. Si lo hicieran no estarían predicando la moral
en “pantaletas”. Curiosamente usted llamó su columna la “Moral en
Calzonzillos”. Llámenos y le contestamos estas preguntas,
se sorprenderá.
Por otro lado entiendo que es una falta de respeto de usted y del periódico
en que se desempeña como sub jefa de información el decir
que las personas que tienen nuestras mismas ideas, creencias y conviccciones
son “hombres y mujeres confundidos”. Eso es un insulto gratuito a un segmento
que no es minoritario en Puerto Rico. En las filas de muchas iglesias evangélicas
y pentecostales de este país hay personas que posiblemente estén
mejor educadas y preparadas que usted.
Por último le diré que se vaya acostumbrando a escuchar otros
puntos de vista diferentes a las suyos. La Iglesia Evangélica y
de Avivamiento en Puerto Rico ya nos nos tragamos la sugerencia de políticos,
analistas y otros de relegar la prédica a los púlpitos de
las iglesias. Nadie nos va a decir que tenemos que vivir una religión
privatizada. Los señalamientos hacia destacados líderes evangélicos
del país como lo son los Reverendos Jorge Raschke y Rodolfo Font,
son totalmente injustos. ¿De dónde saca la periodista el
que el liderato del Rev. Raschke está en decadencia, el que una
persona tenga dificultades familiares o esté en un proceso de divorcio,
lo lanza al ostracismo y ya no puede hacer ningún señalamiento
público. No creo que todas las personas que hayan atravesado ese
tipo de crisis personales estén de acuerdo con la periodista. Se
ataca al Rev. Font y al programa que dirige y transmite en su cadena llamado
“El Tribunal del Pueblo”. ¿Por qué? Porque se llevan a líderes
políticos al mismo y se le hacen preguntas que muy pocos periodistas
se atreven a hacerle a candidatos. Porque se les preguntan sus posiciones
en torno a asuntos morales y hay personas que por las razones que sean
detestan ese tipo de preguntas. El electorado cristiano las tiene y edición
tras edición las hacen por centenares y ellos son parte del pueblo
también.
En cuanto
a su último planteamiento, en términos de señalar
su preocupación de que los “periodistas corran detrás de
nosotros para grabarnos la opinión y difundirla al país”,
no queremos imaginar que es una sugerencia para que otros compañeros
suyos o de los de su propio periódico se den ahora a la tarea de
censurar nuestras informaciones, porque si así fuera, usted no tendría
la más remota idea de lo que es vivir en una democracia.
El autor Milton
Picón es ministro evangélico y Presidente y Fundador de
Morality in Media
de Puerto Rico
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y Fax: (787) 883-3984 ( Vega Alta )
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